Como despertar a tu lado


Me levanto cada mañana al lado

de un extraño conocido.

Le gusta dormir presionando mi pecho,

fuerte.

Desea llegar a tocar mis sentimientos,

a personificar mis latidos.

Hace que mi cuarto se vea familiar,

pero distinto;

ya no es como cuando era,

y no es, porque ya pasó.

Le gusta contarme anécdotas viejas

que se complementan con

el aroma a café recién preparado.

Un día me pregunta:

¿Te acuerdas de él?

Yo respondí sí.

¿Recuerdas cómo te miraba?

Le respondí que sí.

¿Recuerdas cómo te besaba cerca de los andenes?

Le contesté asintiendo con la cabeza,

y cuando me senté en la cama,

con perspicacia me dijo:

Recuerda que ya no está.

Todos los amaneceres,

todos y cada uno de ellos

la misma secuencia,

la misma anécdota,

las mismas preguntas.

Es algo abrumador dormir y despertarse junto a ella,

la nostalgia.

Es paradójico:

bello, y a la vez triste.

Es un alivio,

porque me ha mostrado la grieta

que dejó en mi tu partida;

grieta que tiene rosas en las paredes,

rosas que nosotros hicimos crecer.

Juntos.

Qué pilla que es la nostalgia,

y a la vez,

Qué hermoso que se me hace

ver tu rostro plasmado en el suyo

en cada despertar.

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